sábado, 4 de julio de 2026
Wolfilas 2017
domingo, 10 de mayo de 2026
¿Regresar a la música? ¿no regresar a la música?
Es posiblemente una de las preguntas que más me hacen mis amigos, o gente conocida. Sea ¿Por qué no retomas los proyectos de Nazgul o de Uruk Hai?. Una cuestión que se repite constantemente en muchas de las conversaciones informales que tengo. Y no voy a negar que en alguna que otra ocasión, yo mismo, o Thorgul, nos hemos llegado a plantear retomar nuestros proyectos aportando ideas nuevas.
Realmente, y supongo que de forma inevitable al haber sido "músicos" en el pasado, la idea es recurrente en nuestras propias cabezas, y ciertamente nos tienta.. No lo voy a negar. Ahora bien, la cuestión a mi modo de ver, y siendo honestos, no es tanto: ¿Por qué no retomamos nuestros proyectos?. La pregunta real debería de ser; ¿Para que?.
Quiero decir.. Yo tengo 52 años en la actualidad, nací en 1974, desarrollé mi "carrera musical" a finales de los 80 y la primera mitad de los años 90. Estamos en el 2026 (camino del 2027). Han pasado casi 30 años desde que editamos la primera demo de Nazgul. En 20 años habrá transcurrido medio siglo. El mundo en el que nosotros creamos y dimos forma a nuestro trabajo, ha cambiado, no existe. La sociedad es diferente, las formas de hacer música son distintas, la escena es diferente, la gente y el publico entiende todo el black metal de forma inusual con respecto a mi mentalidad en muchos aspectos.
Pero es más.. Nosotros mismos somos distintos. Yo no soy la misma persona que era con 19 años. He evolucionado mentalmente, he adquirido más conocimiento, y tengo formas de entender el mundo distintas. No soy el "Defernos" de mis 20 años. No tengo ni la misma energía, ni el mismo hambre por comerme el mundo y luchar por la escena o causas perdidas que tenía en mi adolescencia. Una escena, por otro lado, extremadamente saturada de música y alternativas musicales. Hoy el Black Metal se ha transformado más en un producto de entretenimiento, que en una elite aristocrática de música para unos pocos. Lo he dicho en varias ocasiones, el Black Metal no puede gustar a todo el mundo, nunca se ideó con esa lógica. El Black metal era "elite", no un producto de consumo en festivales de metal, Spotify etc etc.
El mundo que yo conocí ha muerto, es solo un recuerdo arqueológico en la historia cultural de la música underground de los años 90. No va a regresar, porque fue fruto de su tiempo y de su contexto histórico y social. Pero más allá de todo lo expuesto.. ¿Qué sentido tiene regresar a hacer música en una escena saturada?. Como músico no puedo aportar nada que no aportara ya en los 90 o primera mitad del 2000. Si Nazgul o Uruk regresaran, sería un regreso artificial, un regreso de "plástico", un producto destinado más a satisfacer nuestra vanidad y ego de internet que a aportar algo real e interesante a la escena del año 2026.
Cosa distinta sería que el concepto cultural, ideológico y artístico desarrollado por Nazgul y Uruk Hai, tuviera una repercusión en las gentes de hoy, adoptando todo lo creado a modo de inspiración para desarrollar a su vez estilos adaptados a los nuevos tiempos basados en lo ya creado por nosotros en el pasado. Eso si lo entendería, sangre fresca, gente joven, ideas nuevas inspiradas en un mundo cultural que ya fue creado y que dimos vida en el pasado. En parte ya se vivió algo similar cuando a inicios del 2000 se puso de moda en España el concepto "celtiberian black metal". Algo creado por Nazgul a finales de los 90, que llegó a tener una escena hispánica "importante" y que tomó la cultura nativa de la edad del hierro, como punto de partida para desarrollar un mundo artístico. Eso si lo entendería.. O profundizar en las leyendas medievales y renacentistas tradicionales de Hispania. Oscuras, macabras, aristocráticas e incluso imperialistas desde un punto de vista oscuro y folklorico a modo de "orgullo macabro patrio". Eso si lo entendería.. Pero esa tarea ya no nos corresponde a nosotros, sino a aquellos que tomen nuestro testigo y lo sigan desarrollando.
Nuestro tiempo pasó, ahora le toca a otra gente crear y "luchar" por los últimos cimientos de una escena, que intenta sobrevivir contra la modernidad, defendiendo valores trasnochados y descontextualizados. A día de hoy el black metal representa al Quijote cervantino, cabalgando contra molinos de viento en defensa de un modo de vida en el que ya nadie cree, ni siquiera los caballeros armados contemporáneos a su época. Por eso el Quijote era un loco, un defensor de causas perdidas, un caballero viejo al que el tiempo había devorado. Un elemento nostálgico del viejo mundo frente a la modernidad de su generación.
Si regresáramos a hacer música, no seríamos honestos con nosotros mismos. Y se que mucha gente pensara.. ¿Pero de que fidelidad estás hablando?. Madura.. Adáptate y disfruta de los beneficios del presente. Pero no amigos, no van así las cosas. la honestidad va con uno mismo, los principios y valores no se aplican de cara a los demás. Se aplican con uno mismo, para ser fiel a uno mismo, y ser leal a uno mismo. Lo contrario, es precisamente ser de "plástico".. una figura que todos miran y todos colocan en la estantería de su habitación, pero que no tiene trasfondo, lo contrario es simplemente transformarse en un producto de consumo.
domingo, 22 de marzo de 2026
DEP Shane Rout de Abyssic Hate
Hace unos días me enteré de la muerte de Shane Rout de Abyssic Hate. Un tipo con el que tuve contacto durante algunos años, pues le conocí en todo el universo que giró en torno al Pagan Front de los años 2000. Por aquellos días creo que él se dedicaba a organizar la pagina web, o algo similar, ya no recuerdo exactamente. Cuando yo le conocí era un supremacista blanco, muy cercano a los movimientos patrióticos pan europeistas. Concepto que fue variando en él poco a poco, mutando de patriota blanco a anti humano apocalíptico.
Es más, recuerdo una anécdota de aquellos tiempos, y es que en el chat privado que tenían en el Pagan Front, cuando alguien entraba se solían saludar con un 14/88. Alusión a las 14 palabras y al HH. Cosa que poco a poco algunos (entre ellos Shane) fueron cambiando por un 14/666. Un guiño sin demasiado contexto y lógica a las 14 palabras y al anti humanismo que ya empezaba a brotar entre muchos de los miembros.
No recuerdo muy bien como ni cuando, pero un buen día dejamos de tener contacto, presupongo porque desapareció el pagan Front, o deje de entrar en esos ambientes. Lo cierto es que no volvimos a hablar más hasta que hoy me enteré de su muerte.
Shane nació en el 1973, yo soy de 1974, tenía un año mas que yo. Resulta curioso como con él paso de los años vas viendo morir a gente con la que tuviste contacto, y que poco a poco van cayendo en esta carrera de la vida. Con 20 años todos experimentamos una sensación de inmortalidad, pero con el avance del tiempo empezamos a entender que tarde o temprano, de una forma u otra, el viaje terminará antes o después.
Y es que en cierto modo, muchos de nosotros empezamos a tener ya más en común con el mundo que va muriendo, que con el mundo que está en marcha, y por supuesto que esta por venir. Actores, cine, películas, arte, música, amigos, familiares.. poco a poco y de forma inevitable el tiempo nos recuerda que somos pasado, y que nuestro tiempo ya llegó a su cima. Ahora el camino ya es cuesta abajo hasta la meta final.
jueves, 19 de marzo de 2026
domingo, 1 de febrero de 2026
domingo, 15 de junio de 2025
Entrevista a Defernos para en fanzine Aurora de la Resistencia de Chile.
Defernos es una leyenda del Black Metal Español. Vivió la época de auge del género en los ’90 y principios de los 2000, desarrollando una riquísima carrera “blacker”, donde se destaca principalmente su labor como vocalista y baterista en las connotadas bandas Nazul y Uruk-Hai, las cuales el año pasado tuvieron reediciones de algunos de sus trabajos en Chile, a través de Pestimors Productions y Kaos Regnum Productions respectivamente. Habiendo seguido su Blog y algunas de sus redes sociales durante años, me sorprendió gratamente cuando decidió aceptar responder algunas de mis preguntas, por lo que siendo voz más que autorizada para referirse a varias de las temáticas de nuestro interés, procedo sin más dilación con la entrevista:
1 / Más de una vez has señalado que el Black Metal, tal como lo conociste, había muerto. ¿Podrías profundizar en tus argumentos sobre dicha afirmación? Surgiendo prácticamente todos los días nuevas bandas, ¿Crees que se puede separar el movimiento original de Black Metal como tal, del estilo musical al que éste dio vida? ¿Qué opinas del Black Metal actual?
Saludos a ti y a todos tus lectores, muy agradecido de que me concedas la oportunidad de participar en tu zine. Contestando a tu pregunta, lo cierto es que han cambiado demasiadas cosas en el mundo y en la escena Black Metalera como para que el propio género no se vea afectado. Han pasado 30 años desde que comenzó todo, tomando como punto de partida de referencia “histórica” el año 1992. Es posible que en un aspecto musical el estilo ya se estuviera gestando de antes, pero fueron sin duda los años 90 los que dieron una personalidad propia al Black Metal tal y como se conoce a día de hoy. Precisamente en mi último fanzine, Iberian Darkness, hago una reflexión detallada sobre lo que me planteas.
Como bien apuntas es una paradoja curiosa. ¿El Black Metal ha muerto? ¿Cómo es posible que aceptemos esto cuando la escena es más grande y fuerte que nunca? Yo que viví los años 90, no recuerdo un tiempo de bonanza tan grande como el actual. Podríamos decir incluso, que la escena está saturada de bandas y grupos. No da tiempo objetivo a consumir todo el material que se edita. Siendo a día de hoy casi un producto de consumo más del sistema, como cualquier otro de esta sociedad consumista. Mi reflexión a ese respecto es la siguiente: El Black Metal como concepto musical no ha muerto, es más grande y mainstream que nunca. Lo que ha muerto es el espíritu del Black Metal noventero.
En el artículo que te mencionaba, establecía la composición del Black Metal en los 90 en dos factores; cuerpo y espíritu. Digamos que actualmente tiene un cuerpo sano (bandas, ediciones, conciertos), pero ha muerto el espíritu mágico de los años 90 (underground, magia, elitismo, clandestinidad, etc.). Es decir, por resumirlo mucho, hoy el Black Metal es un género musical más, un producto de marketing que da beneficios y pérdidas. Perdiendo con ello esa parte indivisible que dio al género en los años 90, un “algo especial” y diferencial a otros estilos musicales contemporáneos a su década.
Hoy el Black Metal es música, pero no es “espíritu”. Llegando a este punto, resulta casi imposible poder recuperar la esencia de los años 90 en la actualidad, pues no solo hoy el Black Metal ya no es clandestino a ojos de los demás, sino que además se ve condicionado por los nuevos fans masificados de la cultura moderna woke, quienes inevitablemente condicionan el espíritu transgresor del Black Metal, intentando domarlo y reinventarlo bajo su perspectiva de moralidad y corrección política. Todo ello a su vez, crea una pauta de trabajo en sellos, zines y conciertos, quienes ya no ven en el Black Metal un género underground y aristocrático, sino un mercado de consumo del que beneficiarse, aceptando indirectamente con ello la corrección política impuesta en el estilo, para de esa forma llegar a un mayor campo de compradores y consumidores.
El mundo ha cambiado, el contexto en el que nos desarrollamos a día de hoy ha cambiado... Y el BlackMetal de los años 90 ha muerto sin duda alguna. Hoy vivimos un estilo inspirado en aquellos tiempos, con envoltura de aquellos tiempos, pero sin la magia y la esencia de aquellos tiempos.
Realmente contestando a tu pregunta final... ¿Cómo ves el Black Metal actual?... Yo te diría que grosso modo como te he comentado. Un género sin alma y domesticado por el modernismo. Espero equivocarme, pero creo que en un futuro inmediato, el Black Metal terminará por convertirse en cultura Pop y vintage. Algo exótico para los hijos de la modernidad. No obstante, creo que en la actualidad hay muy buenas escenas, las cuales sí mantienen algo de aquel espíritu que ya se perdió en Europa... Chile y EE.UU por ejemplo, tienen a mi modo de ver las dos mejores escenas de hoy. Siempre basándome para esta consideración, en el estilo más puro del género con respecto a sus orígenes en la década de los años 90.
2 - ¿Cómo fue vivir el apogeo del Black Metal (en tanto los sucesos de Noruega, atención mediática y la consolidación del movimiento/estilo en Europa) en España? ¿Existió una escena española de Black Metal en los ’90 o a principios de los 2000? ¿Qué creías en esa época que ocurriría a futuro con el género? ¿Qué opinas del Black Metal Español de la actualidad?
Mágico, fue mágico, underground, clandestino, ajeno a la realidad, irreal... Nunca antes había pasado algo similar en el mundo, y lo estábamos viviendo de primera mano. Era como una “guerra” contra el mundo “moderno” de aquellos tiempos. Un mundo con el que los black metaleros habíamos roto relación dejando de sentirnos parte de él. Por ello creamos nuestro mundo clandestino a los ojos de los demás, nuestros conciertos, elitistas, nuestros fanzines, nuestros contactos, nuestras asociaciones... No teníamos interés en gustar y llegar a mucha gente, ni tan siquiera dar conciertos. Solo queríamos ser conocidos en nuestro mundo y entorno elitista, era Only True Black Metal.
Precisamente era esa clandestinidad propia del género la que nos hacía pensar que éramos “especiales”, como “lobos”, vampiros, o licántropos en la sociedad... Estábamos entre ellos, entre su rebaño de corderos, pero nadie sabía quiénes éramos, ni los Heavys conocía el Black Metal en los 90.
Nos movíamos entre ellos, en su mundo, pero conspirábamos contra ellos, y destilábamos odio y desprecio hacia ellos. A España llegaban noticias del Inner Circle noruego vía correo... Muchos teníamos contactos con bandas de Escandinavia, y nos contaban lo que iba ocurriendo. Ciertamente, muchas veces con exageraciones y “bulos” que no podíamos comprobar. Por ejemplo, a mí, no diré quién, me contó como en Oslo había una guerra abierta entre Black Metaleros y Death Metaleros... Donde los Black Metaleros en pequeños grupos, iban cazando en emboscadas fans del Death Metal.
Hablaban de puñaladas y de gente que salía a cazar durante las noches ciudadanos que tuvieran camisetas blancas. Todo ello fue una exageración, una mentira propia de la época. Pero por extraño que pueda parecer a día de hoy, esas exageraciones y mentiras dieron “magia” al género. Especialmente en un mundo que no se movía por internet, y cuyo único contacto eran cartas escritas a mano. Tardando en muchos casos semanas, o incluso meses, en tener una contestación con noticias nuevas.
Insisto... seguramente es difícil de comprender el contexto histórico y la magia de aquellos tiempos desde el presente. Pero si tuviera que definir la escena de los 90 de alguna forma, diría que fueron tiempos mágicos.
En España teníamos una escena extremadamente reducida, yo creo que no sumaríamos más de 200 aficionados al estilo en todo el país. Precisamente por esta causa, y por inspiración en grupos como el Pagan Front, Las Black Legions, o el Inner Circle, yo fundé las bases del West Bastion Brotherhood, posteriormente Iberian Black Metal Front. Una asociación que buscaba agrupar y apoyar a distintas bandas de Black Metal nacional para que entablaran contacto entre ellas y con otras bandas de Europa.
En parte porque no existía forma de salir adelante en nuestro país, y mucho menos de aparecer en fanzines españoles, los cuales te solían cerrar las puertas si no tocabas Death Metal. La realidad es que en España a inicios y mediados de los 90, no había una buena relación entre los deathmetaleros y los blackmetaleros.
Ellos, los fans del Death Metal, nos solían ver como gente muy radical, flipada, y extrema en nuestra forma de vida. Y por otra parte nosotros, veíamos a los seguidores del Death Metal, como posers tras cuya estética solo había un disfraz y no una forma de vida. El Death Metal fue el rey en los años 90, por lo que para poder sobrevivir en su mundo y bajo su “censura”, no nos quedó más remedio que crear nosotros mismos una sub escena ibérica que se organizara sin su apoyo y respaldo.
Con el Iberian Black Metal Front llegamos a editar varios números de una newsletter con noticias de Europa, la cual era repartida entre los socios por correo. Esto sirvió de contacto e información entre nosotros mismos, para conocer cómo iba el movimiento en el continente, y en la propia Hispania.
Curiosamente creo que la escena española actual de Black Metal, es muy superior en su música y calidad a la que vivimos en los años 90. Considero que es mucho más madura, teniendo muy buenos grupos como Stygian Storm, Spania, Termogaunt, Azelsglare, Black Spirit, Calderum... Es gente con muy buena actitud, que posiblemente ha nacido y creado arte en una época equivocada. SU hubieran vivido los años 90, muchos de ellos hoy serían leyendas.
3 - ¿Por qué la fascinación de los primeros blackers respecto a Tolkien? ¿Cómo conociste la obra del profesor? ¿Por qué decidieron tomar nombres de la obra de Tolkien para bautizar a vuestras bandas más emblemáticas? ¿Sigues pensando que la película de Ralph Bakshi es la auténtica, o con el paso del tiempo has valorado las películas de Jackson? ¿Has visto lo que Amazon le ha hecho al legado del profesor con su serie “Los Anillos de Poder”, si es así, qué opinas?
Muy buena pregunta, para la cual, vuelvo a remitirme al contexto de los años 90. Hoy es algo que está pasado de moda, y resulta casi infantil frente a otras propuestas como el esoterismo, los sigilos diabólicos, el Black Metal con capucha, etc. Pero hemos de tener en cuenta que en la década de los 80 y 90, el rol y la literatura fantástica, eran un auténtico referente para todos los jóvenes y adolescentes. Siendo a su vez un mundo poco conocido por la inmensa mayoría de la masa social.
Yo fui un gran jugador de Rol en la década de los 80, y principios de los 90. Jugaba a Ravenlof, D&D, la llamáda de Cthulhu, Runequest, Aquelarre, y por supuesto al Señor de los Anillos de Joc Internacional. Igualmente era un lector absorbido por los libros de terror clásico, y la literatura fantástica; la Dragonlance, el señor de los anillos, o los clásicos libros de elige tu propia aventura. En aquellos tiempos no había internet, y todo era asombroso y desconocido, pues no estábamos sobreexpuestos a todo tipo de información al minuto, como si se está hoy.
Precisamente llegué al juego de rol, tras conocer la obra de Tolkien durante mi etapa colegial a mediados de los años 80. El primer libro que me leí fue el Hobbit. Un libro muy infantil visto desde el presente, pero que en aquel tiempo abrió todo un universo paralelo a mi realidad cotidiana. Posteriormente empecé con el Señor de los Anillos, Silmarillion, etc. El universo que escribió Tolkien me fascinó, pues era como un mundo nuevo o una historia paralela a la realidad histórica. Una lucha eterna entre la luz más pura, y la oscuridad más absoluta. Todo ello muy inspirado en aportes culturales tradicionales de las leyendas y cuentos folklóricos europeos.
No obstante he de decir, que mi primer contacto con el mundo de Tolkien, fue cuando emitieron en TV española la película animada de Ralph Bakshi “El Señor de los Anillos”. Rodada en 1978 en España (Castillo de Belmonte), y emitida a inicios de los 80 en la TV. Y sí!... Para mí es la auténtica y la pura.
Las de Peter Jackson no están mal visualmente, pero degeneraron muchísimo en las distintas entregas por culpa de la agenda woke. Del Hobbit mejor no hablar, lo considero absoluta propaganda modernista. ¿Los anillos de poder?... no las he visto, me niego a ello. Son una aberración propagandística de la agenda 2030.
Hoy ya no se hace cine para entretener o crear arte, se hace cine bajo subvenciones para condicionar y redireccionar el pensamiento social de cara a beneficiar el mundo diseñado por las elites globalistas.
Podeis acceder al zine, y leer mas entrevistas en el siguiente link
sábado, 31 de mayo de 2025
¿Ha muerto el black metal?.. artículo escrito en Iberian Darkness en el año 2024.
El siguiente artículo fue escrito y publicado en el primer numero del magazine Iberian Darkness.. Los que conseguisteis una copia de el, pudisteis leerlo impreso, para los que no tuvisteis la oportunidad, lo adjunto al completo ahora.
El Black Metal ha muerto, es uno de los grandes dilemas que suelen escucharse a día de hoy. Y si bien es cierto que este razonamiento es en parte cierto, no menos cierto es que tiene demasiados matices como para dejar pasarlo por alto sin una reflexión que profundice sobre el concepto.
La verdad es que el mundo del año 2024, no tiene nada que ver con respecto al mundo de los años 90. Han cambiado notablemente tantas cosas básicas, que hacen imposible, o muy difícil, imitar con una aceptación o exactitud suficiente el glorioso pasado de aquella época
Nos guste o no, la tecnología, internet, la música online, y un sinfín de cuestiones más, apartan a las generaciones actuales de las generaciones pasadas. La realidad material del contexto social que vivimos, influye de forma inevitable en nuestro mundo, siendo este en realidad un resultado del contexto histórico vivido. Lo cual hace de nosotros inevitablemente, hombres del presente y no del pasado.
Por ello no podemos comprender la dimensión del problema a tratar, ni buscar soluciones al respecto, sin aceptar previamente, que no estamos en los años 90, estamos en el 2024.
Al igual que en aquellos tiempos el Black Metal fue causa efecto de una sociedad, unos valores y un contexto social determinado. Hoy el Black Metal es causa efecto de una sociedad distinta, y de unos valores distintos propios del mundo en el que nos vamos desarrollando como individuos, y no en el que nos desarrollamos en el pasado.
Se podría decir, que la “modernidad” ha fagocitado el espíritu del Black Metal. Pues como dijo el escritor alemán Nietszche con otras palabras; El día en el que todo el mundo escriba, la literatura olerá a mierda.
O lo que es lo mismo, cuando una escena que nació por definición como elitista y underground, se popularizo, banalizó, y generalizó. Empezó a perder sin remedio las causas iníciales que habían marcado su carácter como género. Empezando con ello a oler a basura y modernidad, como ya nos advirtió el filósofo alemán. Siendo realmente el estilo actualmente, un reflejo a imitación de lo que fue en el pasado. No obstante y aun así.... La escena Black Metal es más grande de lo que nunca se había soñado. ¿No es una contradicción?
Esto es curioso. ya que hoy en día, y visto desde la perspectiva de los años 90. La escena no solo no ha muerto, sino que ha crecido hasta niveles casi insultantes. Hay más sellos que nunca, más bandas que nunca, más conciertos que nunca más macro festivales que nunca, más público que nunca y más intrusión musical que nunca.
Hay libros, películas, comic, series, sagas de Black Metal…Actualmente decir que el género ha muerto es no aceptar la realidad material de nuestro tiempo.
En el Madrid (España) de los años 90, por poner un ejemplo. La escena Blackmetalera podía contarse con los dedos de una mano. La escena Europea no pasaba de 40 bandas, y los conciertos eran casi inexistentes.
Los sellos especializados eran autoproducciones, y los catálogos de distribución pasaban por ser terriblemente clandestinos y underground. Todo ese mundo en comparación con el presente, pasó a la historia, es un recuerdo del pasado. Y quizás lo peor de todo, sea reconocer la realidad material objetiva… No va a volver, es materialmente imposible, pues los tiempos han cambiado.
Entonces, si la escena está más viva que nunca. ¿Qué es lo que ha muerto?.. Su espíritu.. su magia, su misticismo, todo lo irracional e irreal que hacía del Black Metal noventero, un movimiento que estaba por encima de la música.
Se podría decir, estableciendo un paralelismo, o una analogía, que la vieja escuela era una casta de “monjes” guerreros como lo eran las viejas ordenes militares medievales, o las SS de la segunda guerra mundial. En ambos casos se trataba de formaciones militares que incorporaban un aspecto espiritual y sagrado a su lucha material. Organizaciones privadas, elitistas y clandestinas, con códigos internos, alejadas de los ojos de los demás, cosa que las daba un aura especial y diferente frente al populacho.
El Black Metal, y salvando las diferencias, no era muy diferente en sus orígenes a lo comentado, pues a la música, (su aspecto material) se le sumaba una carga mística / espiritual que convertía al movimiento en “cuerpo” y “alma”. Es decir, indirectamente, daba un trasfondo trascendental a la escena, convirtiendo a la música en una parte indivisible de su espíritu. Algo a lo que sumar, su clandestinidad fruto del underground, los fanzines, el carteo, y lo “secreto” del género. Una mezcla explosiva que hacía del genero en los 90 algo más que música, y que despertaba en todos nosotros la sensación real de estar participando en algo clandestino.
Lamentablemente al masificase en siglo XXI, el Black Metal se transformó únicamente en música, en un divertimento mas para las masas, las cuales se entretenían sin mucho trasfondo en festivales multitudinarios, bebiendo, comiendo, y follando como animales. Cosa no muy diferente a cualquier festival de cualquier otro género musical o artístico.
Y como es comprensible, al masificarse, el Black Metal dejó de intentar molestar, ofender e incomodar, para ser aceptado por todos los nuevos “fans” de sensivilidádes diversas... Las bandas de Black Metal ya no eran tan clandestinas, y las declaraciones o exposiciones ideológicas, pasaban de ser transgresoras, a ser políticamente correctas para no molestar a la nueva sociedad y sus nuevas formas.
Los valores tradicionales de “elite” aristocrática, de “sociedad secreta”, empezaron a mutar en pose frente a la realidad del negocio que estaba comenzando. Los conciertos en salas minúsculas y con pocos asistentes, comenzaron a ser macrofestivales abiertos para todo el mundo del metal. Poco a poco, y quizás sin ser muy conscientes de ello, el Black Metal se había transformado en todo lo que odio en los años 90: un movimiento para masas, aceptado por las masas, y que a su vez, intentaba no molestar a las masas, para evitar la ira de los censores de la corrección política.
El satanismo provocador de los años 70, 80 y 90, tan utilizado en el mundo del metal.. se convirtió en un rock star way of life. "Satán" ya no daba miedo, al contrario, era aplaudido e “invitado” a programas de máxima audiencia en TV, mostrándose como un “rebelde” tolerado a imitar por los jóvenes. Digamos que pasó a ser una especie de disidencia controlada dentro de la nueva escena Black Metalera.
El Black Metal había dejado de ser ese “algo más”, de tener ese “espíritu” del que hablábamos antes, para ser solo música con apariencia de malvada, y con un falso disfraz de underground. Había vencido la materia frente a la esencia. Había ganado el negocio frente al idealismo. Hoy el Black metal es un cuerpo sano y fuerte, pero sin alma. Hoy hay cientos de miles de soldados alrededor de todo el mundo, más que nunca, pero pocos forman parte de esa esencia que caracterizaba a las viejas órdenes religiosas militares medievales. Hay soldados, pero no monjes guerreros. Hay público, pero no clandestinidad, hay material, pero no alma.. La modernidad destruyó el espíritu del metal negro, dejándolo solo en materia (música).
La gran tragedia del Black Metal en la actualidad. y siendo sinceros y realistas, pasa posiblemente por aceptar que la decadencia del metal en términos genéricos, no se deba únicamente a los propios fans o músicos, sino a los tiempos que corren. Al comienzo de este artículo señalé, como de forma sistemática, siglo tras siglo se cumple la norma no escrita de; el contexto social marca el comportamiento del ser humano dentro de su tiempo en la historia. Por tanto el resultado actual de la “moralidad” en el metal negro, no es más que fruto del contexto social que estamos viviendo a nivel mundial. Siendo por tanto los aficionados masificados, un sub producto cultural del propio modernismo.
El Black Metal hoy es feminista, porque la sociedad fomenta el feminismo, es inclusivo, porque la sociedad fomenta lo inclusivo, es anti fascista, porque el sistema fomenta el anti fascismo como una causa moral para crear buenos ciudadanos. El mundo antiguo molesta, es inmoral, y por eso ya no encaja en los nuevos negocios masificados del Black Metal.
Cuál es la mala noticia de todo esto?.. Básicamente, que nada va a cambiar en mucho tiempo, ¿Razón?.. Formamos parte del presente, no del pasado. El pasado puede, y debe, ser un referente cultural de lo que se hizo y se vivió, pero no va a volver. El presente es lo que nos determina como vamos a vivir en un futuro inmediato. Es desde el presente por tanto, desde donde debemos de trabajar para modificar nuestro tiempo. Sin duda recordando, y en parte, tomando el pasado como referente.. pero inevitablemente debemos de adaptar el pasado al contexto social en el que vivimos para cambiar nuestro futuro.
La buena noticia es que todo en el ciclo de la vida es circular. Hay un dicho popular que sentencia; Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean buenos tiempos, los buenos tiempos crean hombres débiles, y los hombres débiles traen malos tiempos.
Y es que en efecto, los tiempos difíciles, crearon una escena underground fuerte, potente y elitista. Una escena que luchó contra viento y marea para salir adelante. Esa generación, fue la causante de los buenos tiempos del Black Metal a mediados y finales de los 90. Y esos buenos tiempos, son los que popularizaron y banalizaron el estilo, hasta convertirlo en la “moda pop” actual, liderada por “hombres débiles” asustadizos y ofendiditos disfrazados de “elite” en macrofestivales multitudinarios.
Por lógica, y basándonos en lo cíclico de la historia, todo decaerá en algún momento y se retornará al origen. Un origen que no será como en los 90, pero sí que recuperará la esencia elitista de los 90. Adaptándola eso si, a su época y contexto histórico. De ahí la importancia de no olvidar el pasado para tomarlo como referente del futuro que deseamos construir.
Es muy importante lo comentado del pasado, y por ello todos los sistemas políticos, buscan modificar, cuando no borrar el pasado, para que de esa forma las nuevas sociedades construidas y sus ciudadanos, no tengan referente identitario al que recurrir en busca de una identidad y un recuerdo anterior al impuesto.
Lo vemos constantemente en estos tiempos modernos, donde se borra y modifica la historia continuamente, en un intento de condicionar a los nuevos ciudadanos. Todo ello para que acepten una verdad ficción diseñada e impuesta desde las altas esferas. Sin ir más lejos, por ejemplo; se modifica la obra de Tolkien adaptándola a la agencia woke / socialista. Se re escribe la edad media, para hacerla feminista. O se criminaliza el franquismo, para borrar todo pasado de la memoria de los ciudadanos.
De todo esto ya nos advirtió Orwell en su novela de 1984, donde el escritor detallaba como la dictadura socialista distopica futura, creaba un ministerio de la “Nueva Historia”, cuya misión principal era re escribir toda la historia para adaptarla a los intereses del partido político en el poder.
Como vemos, y como he intentado exponer a lo largo de este artículo, el futuro y presente del black metal, desde luego no es muy esperanzador. ¿Qué podemos hacer por tanto?
No creo que nadie tenga una solución real, y puede realmente que si que estemos ante el final de un genero. Desde luego, lo que si podemos afirmar con rotundidad, es que el Black Metal de los años 90 ha muerto. Muchos tuvimos la suerte de vivir aquellos tiempos históricos participando de ellos sin ser consciertes del momento. Pero lo cierto es que son el pasado, esa época gloriosa no va a regresar, ha muerto, y en su lugar ha nacido un nuevo Black Metal fruto de la pos modernidad, con valores y publico crecido en los valores morales del modernismo.
Este nuevo bastardo de los hijos actuales, va a devorar el mundo antiguo poco a poco hasta hacerlo desaparecer. Es trabajo de las nuevas generaciones crear una escena underground basada en los conceptos y sentires ideologicos de la vieja escuela. Hacer que el pasado no se olvide en todos los sentidos. No solo en el musical, sino también en el espiritual, cultural, e ideológico.
¿Cómo pensaban las bandas de antaño?, ¿Cómo actuaban las bandas de los 90?, ¿de qué hablaban sus letras?, ¿Cómo se relacionaban entre ellas?.. Solo comparando los tiempos pretéritos, con los actuales, se podrá resucitar un alma antigua que influencie en la escena que esta por llegar. Solo creando nuestra propia escena, con nuestras propias leyes, y nuestros propios códigos, como se hizo en los 90, podremos recuperar un underground que escape a la podredumbre de los tiempos actuales.














